Se terminó el primero año de Doctorado lectivo ya hace una semana. Aun me cuesta creer que ya hace casi un año que empecé este recorrido por los estudios socioculturales.
En el camino me he descubierto mucho más paciente conmigo misma. Me he aprendido a colocar entre mis pesadez y mis pensamientos para escuchar y plantear las ideas de lo que necesito escribir.
Me gusta ese cambio en mi, no sé si es madurez o el propio proceso de entender cómo se tiene que ir generando nuevo conocimiento.
Mi tutora dice: "antes de escribir, piensa que vas a decir y cómo". Antes creía que esa parte no era necesaria, pero me doy cuenta que lo es y quizá más importante que escribir, pues tener claridad ayuda a que las ideas fluyan de mejor manera.
Mi seminario es en una semana. Estoy nerviosa. A pesar de que el resultado de avances que entregué me parece bueno, este será el primer seminario con el comité tutorial completo, así que no es en vano este nervio que tengo atravesado. Sin embargo, estoy consciente que todo lo que me digan ese día será para mejorar mi trabajo.
Me quedan pocos días en Aguascalientes, quisiera haber escrito más sobre ellos en el blog, pero sinceramente no tuve demasiado tiempo para escribir cosas que no fueran escolares. Sin embargo me llevo un buen sabor de boca porque este Estado me trató bien. Porque hacia el final de la estancia dejé de sentirme perdida cuando salía en el carro. Porque creo que también hice buenas amistades y me llevo momentos muy buenos para recordar no sólo en el ámbito profesional, sino también en el personal.
Me terminé por acostumbrar a la soledad y el silencio para trabajar (de hecho ahora lo que me preocupa es no perder ni mi espacio, ni mi ritmo al volver a Colima). Aprendi mucho sobre la gente en Aguascalientes, disfruté cada clase y aunque padecí a veces el desvelo y el cansancio, me quedo en general más contenta que desanimada.
Sé que este fue el camino correcto. Ya casi se cumplen 365 días andando por él...
Siguen nuevas cosas, nuevos retos y mucho trabajo por delante.
jueves, 1 de junio de 2017
domingo, 9 de abril de 2017
Derechos digitales
Para un trabajo sobre metodología hice una exploración etnográfica virtual sobre lo qué se dice en México de los derechos digitales. Hice un seguimiento, clasificación y un corto análisis de lo que encontré con el #derechosdigitales de mayo 2016 a Marzo 2017.
Mi selección fue en tres redes sociales: Facebook, Twitter y Youtube.
Dejo aquí parte de mi apartado de conclusiones, porque me parece importante no perderlo de vista.
A través de este
ejercicio etnográfico, es posible dar cuenta de algunas premisas sobre el
tratamiento del tema de los derechos digitales en los entornos virtuales.
Los derechos digitales en el contexto actual son
necesarios para entender la forma en que las acciones que se realizan en
Internet afectan de diversas maneras a los usuarios y atentan contra principios
y libertades fundamentales.
El
origen y destino de los datos en la red no sólo tienen implicaciones técnicas,
sino que se pueden ver involucrados en procesos que trastocan lo privado y como
advierte Pérez (2016) “la privacidad de los
usuarios constituye una variable fundamental en tales procesos, en virtud de
los riesgos que implican tanto por posibles ataques informáticos que puedan
ocasionar un perjuicio patrimonial, como en función de la representación de los
sujetos en los espacios virtuales” (p. 33).
Por
otro lado, la diversidad de la conceptualización de los derechos digitales, se
complejiza con la aparición de nuevas plataformas y sus políticas de uso; pero también por las políticas públicas aplicadas en diferentes contextos. Como lo
explicita la parte sobre el TPP, existen acuerdos de carácter internacional que
permiten el uso transfronterizo de datos y que trasladan las legislaciones
locales a un segundo plano que alejan al sujeto de la toma de decisiones de
manera directa.
Pero
también se analizan estos discursos que van directamente a las acciones que
irrumpen la libertad de manera más evidente (o violenta) como lo es el
ciberacoso, el chantaje o el discurso de odio, de manera que atacan a otros
derechos en nuevos entornos y cuya principal intención práctica es la
propagación de recursos que además de visibilizar propongan soluciones más
estratégicas y desde el propio sujeto.
Se
encuentra dentro de los discursos voces disidentes y de oposición que refuerzan
la idea de visibilizar los derechos digitales como una necesidad para abonar al
entendimiento sobre la importancia y el impacto que tienen los DD en las
personas usuarias y sus acciones comunes.
Aunado
a esto, es posible establecer una relación entre los usuarios con competencias digitales y la sociedad del
conocimiento, debido a que como se menciona, los derechos digitales hacen
alusión a derechos fundamentales, que se ven constreñidos en los entornos
digitales y que siendo un tema con principios jurídicos, ponen en evidencia la
transversalidad de los asuntos sociales, culturales, económicos y políticos.
De manera que el planteamiento apunta a propuesta
eficiente, eficaz y que se apegue a los derechos humanos pero que a la vez tome
en cuenta los espacios desde donde se producen y reproducen las prácticas que
atacan estos derechos.
Por
otro lado, aunque no se tiene como objetivo hacer una distinción sobre los usuarios que se encuentran
excluidos/ marginados de los artefactos y las lógicas tecnológicas frente a los
que se encuentran integrados a estas estructuras de poder tecnológicas, esta
etnografía arroja como resultado que quienes generan prácticas online sobre derechos digitales, son
principalmente organizaciones no gubernamentales que denotan una preocupación o
incluso tienen cierta incidencia (y postura) sobre el tema.
Lo que permite inferir un discurso no pronunciado pero si
evidente sobre el papel de los difusores de
los derechos digitales que fungen como agentes a partir de tener, por un
lado cierto grado de conocimiento que denota a un sector de usuarios
privilegiados y, por el otro, interés particular en que otros usuarios estén
informados.
En este sentido, es importante entender que a través las
prácticas digitales se puede cuestionar y contribuir no sólo a una dinámica
proactiva sino que la agencia puede abonar al desarrollo; de manera que sea
posible proponer nuevas modalidades de entendimiento coyuntural entre la
tecnología y desarrollo.
Tufte y Enhgel (2009) advierten que para el cambio
social, es necesaria una mirada crítica en relación con la agencia, no sólo
frente al acceso o al uso de los medios, sino que también a las nuevas
desigualdades y formas de exclusión o desconexiones sociales.
Esta exploración sirve entonces, como un base para
identificar en el discurso y la praxis
elementos desde los cuáles se configuran las lógicas de acción situadas desde
la perspectiva de TIC para el desarrollo y señalan cómo los derechos digitales
y su difusión son parte de los imaginarios sobre el desarrollo que se genera
alrededor de estas formas sociales de agencia.
viernes, 3 de febrero de 2017
Narrando el mundo Juaker ....
Me invitaron en el grupo de Hackers (bueno fue una invitación abierta) a programar música para la radio colectiva que tienen. Decidí participar porque me parece importante no ser sólo observadora, sino además tratar de dialogar en la media de que: a) entiendan de que hablan y b) tenga yo algo que aportar al grupo sobre el tema.
En este sentido decidí participar programando un par de horas rock en español. La anécdota inicia con la propuesta desde el grupo de telegram, luego con la PAD de instrucciones, luego el manual para generar una llave ssh (aun no entiendo muy bien qué es) y finalmente con el día en que decido que sí quiero participar y necesito mi usuario y contraseña.
Las primeras indicaciones son abrir la terminal y empezar desde ahí a escribir códigos (menos mal la terminal ya no me da tanto miedo). El caso es que no logro poder hacer esa programación. Y con sentido comunitario todos y todas me apoyan con cómo hacerle. Finalmente pido pausa, recapitulo y regreso.
En un momento alguno de los chicos tuvo a bien explicarme que lo que iban a hacer era "entrar a mi computadora" para ver la clave de mi llave ssh, triangularla con dos usuarios diferentes, compararla y por fin entonces generarme un usuario y una contraseña que me iban a dar precisamente por la terminal.
La experiencia fue (inocentemente) fascinante. No me queda muy claro si lo que describo fue exactamente lo que sucedió desde dentro de la computadora... y en la lógica de los hackers, pero destaco algo que en mi lógica saltó: la importancia que tiene para ellos la privacidad de los datos. La seguridad de las contraseñas, la importancia de generar procesos que les aseguren que mis contraseñas (así como este post) no andan navegando por internet libremente.
Me pregunto ¿por qué esa importancia a la seguridad? ¿Es a modo de resistencia? ¿Es por necesidad dado sus propias actividades? ¿Es parte de ser/estar en la lógica del hacker? Habrá que preguntarles algún día.
El dato por sí mismo como discurso, pero también como lógica y materialidad de sus prácticas. Existe una conciencia como usuarios de los datos que no existe en mí misma (ni en miles de usuarios supongo) y me parece interesante ir entendiendo cómo dialogan esos datos y sus lógicas en sus prácticas digitales.
Quizá cuando lo lean no les haga sentido la reflexión que hago yo aquí de este hecho, supongo que mi lógica opera desde otros intereses, pero quería compartirla, porque finalmente creo que se trata de diálogos.
jueves, 2 de febrero de 2017
El Karma de los trámites
Me queda claro que soy una persona afortunada en muchísimos sentidos. Tengo más de lo que necesito y siento que aunque no es casualidad donde estoy hoy, parte de ese existir es buena suerte y el cúmulo de algunas buenas decisiones.
Sin embargo tengo claro también que tengo una extremada mala (no mala pésima) suerte cuando tengo que hacer un trámite. El que sea, ante la institución que sea y de la índole que sea, siempre (NETA SIEMPRE) algo sale mal.
Yo pienso que mi mala suerte en los trámites es proporcional a la buena suerte en los viajes, los conciertos o la vida social, pero definitivamente algo sucede que no puedo hacer un trámite sin tener que renegar.
Esta semana toco hacer el trámite de titulo de maestría (ni mencionar por qué lo hago 3 años después) pero el resumen es básicamente que el día de ayer que fui a Guadalajara a hacerlo, por alguna extraña razón no laboraban los administrativos. Y hoy que volví un papel estaba mal, un papel por el que pregunté mil veces y me dieron una instrucción que luego resultó no ser la correcta.
Hoy de plano me desplomé y me puse a llorar como una niña. No podía creer que otra vez, algo no estuviera bien. Creo que las lágrimas terminaron por ser mis aliadas y en la Universidad me ayudaron a que pasara el trámite.
¡Vaya cosas, llegar al punto del llanto para que avance!. En fin, dado todo el suceso terminé agotada. Quería escribir hoy sólo como una queja más al mundo, pensando que quizá al escribirlo saldrá el malestar de mi cuerpo y este momento será otra de las anécdotas que guardar para la posteridad de la larga lista de "otro trámite que tiene problemas".
Sin embargo tengo claro también que tengo una extremada mala (no mala pésima) suerte cuando tengo que hacer un trámite. El que sea, ante la institución que sea y de la índole que sea, siempre (NETA SIEMPRE) algo sale mal.
Yo pienso que mi mala suerte en los trámites es proporcional a la buena suerte en los viajes, los conciertos o la vida social, pero definitivamente algo sucede que no puedo hacer un trámite sin tener que renegar.
Esta semana toco hacer el trámite de titulo de maestría (ni mencionar por qué lo hago 3 años después) pero el resumen es básicamente que el día de ayer que fui a Guadalajara a hacerlo, por alguna extraña razón no laboraban los administrativos. Y hoy que volví un papel estaba mal, un papel por el que pregunté mil veces y me dieron una instrucción que luego resultó no ser la correcta.
Hoy de plano me desplomé y me puse a llorar como una niña. No podía creer que otra vez, algo no estuviera bien. Creo que las lágrimas terminaron por ser mis aliadas y en la Universidad me ayudaron a que pasara el trámite.
¡Vaya cosas, llegar al punto del llanto para que avance!. En fin, dado todo el suceso terminé agotada. Quería escribir hoy sólo como una queja más al mundo, pensando que quizá al escribirlo saldrá el malestar de mi cuerpo y este momento será otra de las anécdotas que guardar para la posteridad de la larga lista de "otro trámite que tiene problemas".
Hace unos días Jasson me dio un anillo de esmeralda, un anillo que intencionalmente me coloco en el tercer dedo de la mano izquierda, justo donde va el anillo de compromiso, porque para mi eso significa ese gesto: un compromiso.
No me mal entiendan no es un compromiso que "huele a boda", ni que indica que "hasta que se animó". Jasson me dio ese anillo y me dijo que era una forma de demostrar que sigue comprometido, que sigue conmigo después de 10 años y que por lo menos en este presente, quiere seguir siendo mi compañero y que yo sea su compañera.
Obviamente subirlo a las redes significaría un cúmulo de interpretaciones de todo tipo (incluidas las que ya quieren usar hasta vestido de madrina en mi boda). Sabíamos que pasaría eso, incluso ayer lo discutimos y juntos decidimos cuál sería la postura. No porque debamos una justificación a nadie, sino porque simplemente a veces es bonito celebrar el amor con un detalle, por mínimo o extravagante que este pueda ser.
Agradezco el día de hoy por los años vivido. Bien sé que el matrimonio es un asunto my delicado para Jasson, pero sé también que este detalle como bien lo dijo él, es un sinónimo de la voluntad que tiene de seguir en este relación. Nunca hablo de nuestra relación en el blog, aunque en otras redes me gusta poner fotos, pero no lo hago porque precisamente me gusta que sea nuestra, que haya complicidad y secreto en lo que nos decimos el uno al otro. Porque disfruto una relación digna y amorosa que a pesar del tiempo, los altibajos y las imperfecciones sigue de pie para trazar caminos juntos.
No me quiero poner cursi, pero si quiero guardar este sentimiento en palabras porque cuando el tiempo pase quiero recordar cómo me sentí en este momento.
No me mal entiendan no es un compromiso que "huele a boda", ni que indica que "hasta que se animó". Jasson me dio ese anillo y me dijo que era una forma de demostrar que sigue comprometido, que sigue conmigo después de 10 años y que por lo menos en este presente, quiere seguir siendo mi compañero y que yo sea su compañera.
Obviamente subirlo a las redes significaría un cúmulo de interpretaciones de todo tipo (incluidas las que ya quieren usar hasta vestido de madrina en mi boda). Sabíamos que pasaría eso, incluso ayer lo discutimos y juntos decidimos cuál sería la postura. No porque debamos una justificación a nadie, sino porque simplemente a veces es bonito celebrar el amor con un detalle, por mínimo o extravagante que este pueda ser.
Agradezco el día de hoy por los años vivido. Bien sé que el matrimonio es un asunto my delicado para Jasson, pero sé también que este detalle como bien lo dijo él, es un sinónimo de la voluntad que tiene de seguir en este relación. Nunca hablo de nuestra relación en el blog, aunque en otras redes me gusta poner fotos, pero no lo hago porque precisamente me gusta que sea nuestra, que haya complicidad y secreto en lo que nos decimos el uno al otro. Porque disfruto una relación digna y amorosa que a pesar del tiempo, los altibajos y las imperfecciones sigue de pie para trazar caminos juntos.
No me quiero poner cursi, pero si quiero guardar este sentimiento en palabras porque cuando el tiempo pase quiero recordar cómo me sentí en este momento.
miércoles, 11 de enero de 2017
2017
Hace más de diez días que inició el año. Como costumbre, enero parece estar lleno de esperanzas de cambios y de propósitos que hay que cumplir. La temporada se anuncia como fechas en las que es necesario resolver viejos dilemas y empezar nuevos ciclos.
Este enero es diferente, se respira sin duda mucho enojo, mucha frustración, miedo a lo que viene y cambios económicos y políticos fuertes. En la economía, el alza de precios que tiene a un México entre la parálisis y el movimiento de rechazo. Enojo hacia un gobierno, que hace todo menos gobernar, que se mofa en nuestras caras con acciones que van desde nombramientos de personas que "vienen a aprender" de qué va su cargo hasta desbordantes precios en canasta básica que no se equiparan con los aumentos de sueldos reales.
En la política, el panorama esta por los mismos horizontes. Trump, un político que es más bien empresario, con discursos de odio que recuerdan a Hitler y con amenazas al por mayor, que demuestran cómo un país con poder suele tener idiotas a la cabeza.
Este enero, no inicia como otros. Hay un malestar general, en muchos sentidos.
Desde mi punto de vista, este año no vale la pena hacer propósitos, creo que poco a poco iré trazando caminos que puedan ser seguidos. No hay propósito sino más bien, pretendo continuar con lo que me toca. Hacer mi trabajo, echarle ganas, tratar de no tener miedos, de vivir mejor, de ver más, de viajar todo lo que el bolsillo lo permita, de comer consciente de lo que mi cuerpo pide, de sonreír más y tratar de ser agradable con mi ambiente. De dar amor, de mirar sin juzgar y dejar que fluya lo que parece estar paralizado.
No hay reglas, no hay obligaciones... Este 2017 que llegue. No hay expectativas más allá de ser, estar y vivir.
Este enero es diferente, se respira sin duda mucho enojo, mucha frustración, miedo a lo que viene y cambios económicos y políticos fuertes. En la economía, el alza de precios que tiene a un México entre la parálisis y el movimiento de rechazo. Enojo hacia un gobierno, que hace todo menos gobernar, que se mofa en nuestras caras con acciones que van desde nombramientos de personas que "vienen a aprender" de qué va su cargo hasta desbordantes precios en canasta básica que no se equiparan con los aumentos de sueldos reales.
En la política, el panorama esta por los mismos horizontes. Trump, un político que es más bien empresario, con discursos de odio que recuerdan a Hitler y con amenazas al por mayor, que demuestran cómo un país con poder suele tener idiotas a la cabeza.
Este enero, no inicia como otros. Hay un malestar general, en muchos sentidos.
Desde mi punto de vista, este año no vale la pena hacer propósitos, creo que poco a poco iré trazando caminos que puedan ser seguidos. No hay propósito sino más bien, pretendo continuar con lo que me toca. Hacer mi trabajo, echarle ganas, tratar de no tener miedos, de vivir mejor, de ver más, de viajar todo lo que el bolsillo lo permita, de comer consciente de lo que mi cuerpo pide, de sonreír más y tratar de ser agradable con mi ambiente. De dar amor, de mirar sin juzgar y dejar que fluya lo que parece estar paralizado.
No hay reglas, no hay obligaciones... Este 2017 que llegue. No hay expectativas más allá de ser, estar y vivir.
domingo, 13 de noviembre de 2016
Bloqueos Mentales
Como terapia auto-reflexiva, escribo en el blog, mientras la inspiración regresa para escribir donde realmente lo necesito, en el espacio de la problematización de mi tesis. No es que no sepa qué decir o que tenga pocos argumentos (digo siempre faltarán pero me siento bien respecto a la revisión de literatura que he alcanzado a escribir hasta ahora), el problema es que tengo que acomodar las ideas. El problema citando a mi directora de tesis, es que tengo que desacelerarme. Y ese siempre ha sido el problema.
Soy acelerada, soy atrabancada, es algo que indiscriminadamente me persigue creo que desde que nací. Acepto que puede ser un gran cualidad, sino pregúntenle a los que hacen medios lo eficiente que es una productora proactiva y acelerada que anticipa muchos de los problemas. Pero tengo claro también que es un defecto cuando no podemos controlarlo. Cuando no podemos frenar el pensamiento para reflexionar sobre él, mi propia arma de dos filos.
Y aquí estoy desde ayer pegando post- it por la pared tratando de hacer una línea argumentativa que tenga mayor coherencia y sentido en el documento que tengo que entregar el lunes. Ni modo, no queda de otra, le meto freno y esperemos todo resulte exitoso.
Soy acelerada, soy atrabancada, es algo que indiscriminadamente me persigue creo que desde que nací. Acepto que puede ser un gran cualidad, sino pregúntenle a los que hacen medios lo eficiente que es una productora proactiva y acelerada que anticipa muchos de los problemas. Pero tengo claro también que es un defecto cuando no podemos controlarlo. Cuando no podemos frenar el pensamiento para reflexionar sobre él, mi propia arma de dos filos.
Y aquí estoy desde ayer pegando post- it por la pared tratando de hacer una línea argumentativa que tenga mayor coherencia y sentido en el documento que tengo que entregar el lunes. Ni modo, no queda de otra, le meto freno y esperemos todo resulte exitoso.
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