jueves, 2 de febrero de 2017

El Karma de los trámites

Me queda claro que soy una persona afortunada en muchísimos sentidos. Tengo más de lo que necesito y siento que aunque no es casualidad donde estoy hoy, parte de ese existir es buena suerte y el cúmulo de algunas buenas decisiones.

Sin embargo tengo claro también que tengo una extremada mala (no mala pésima) suerte cuando tengo que hacer un trámite. El que sea, ante la institución que sea y de la índole que sea, siempre (NETA SIEMPRE) algo sale mal.

Yo pienso que mi mala suerte en los trámites es proporcional a la buena suerte en los viajes, los conciertos o la vida social, pero definitivamente algo sucede que no puedo hacer un trámite sin tener que renegar.

Esta semana toco hacer el trámite de titulo de maestría (ni mencionar por qué lo hago 3 años después) pero el resumen es básicamente que el día  de ayer que fui a Guadalajara a hacerlo, por alguna extraña razón no laboraban los administrativos. Y hoy que volví un papel estaba mal, un papel por el que pregunté mil veces y me dieron una instrucción que luego resultó no ser la correcta.

Hoy de plano me desplomé y me puse a llorar como una niña. No podía creer que otra vez, algo no estuviera bien. Creo que las lágrimas terminaron por ser mis aliadas y en la Universidad me ayudaron a que pasara el trámite.

¡Vaya cosas, llegar al punto del llanto para que avance!. En fin, dado todo el suceso terminé agotada. Quería escribir hoy sólo como una queja más al mundo, pensando que quizá al escribirlo saldrá el malestar de mi cuerpo y este momento será otra de las anécdotas que guardar para la posteridad de la larga lista de "otro trámite que tiene problemas".


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