Hace unos días Jasson me dio un anillo de esmeralda, un anillo que intencionalmente me coloco en el tercer dedo de la mano izquierda, justo donde va el anillo de compromiso, porque para mi eso significa ese gesto: un compromiso.
No me mal entiendan no es un compromiso que "huele a boda", ni que indica que "hasta que se animó". Jasson me dio ese anillo y me dijo que era una forma de demostrar que sigue comprometido, que sigue conmigo después de 10 años y que por lo menos en este presente, quiere seguir siendo mi compañero y que yo sea su compañera.
Obviamente subirlo a las redes significaría un cúmulo de interpretaciones de todo tipo (incluidas las que ya quieren usar hasta vestido de madrina en mi boda). Sabíamos que pasaría eso, incluso ayer lo discutimos y juntos decidimos cuál sería la postura. No porque debamos una justificación a nadie, sino porque simplemente a veces es bonito celebrar el amor con un detalle, por mínimo o extravagante que este pueda ser.
Agradezco el día de hoy por los años vivido. Bien sé que el matrimonio es un asunto my delicado para Jasson, pero sé también que este detalle como bien lo dijo él, es un sinónimo de la voluntad que tiene de seguir en este relación. Nunca hablo de nuestra relación en el blog, aunque en otras redes me gusta poner fotos, pero no lo hago porque precisamente me gusta que sea nuestra, que haya complicidad y secreto en lo que nos decimos el uno al otro. Porque disfruto una relación digna y amorosa que a pesar del tiempo, los altibajos y las imperfecciones sigue de pie para trazar caminos juntos.
No me quiero poner cursi, pero si quiero guardar este sentimiento en palabras porque cuando el tiempo pase quiero recordar cómo me sentí en este momento.

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