Hace unos días Jasson me dio un anillo de esmeralda, un anillo que intencionalmente me coloco en el tercer dedo de la mano izquierda, justo donde va el anillo de compromiso, porque para mi eso significa ese gesto: un compromiso.
No me mal entiendan no es un compromiso que "huele a boda", ni que indica que "hasta que se animó". Jasson me dio ese anillo y me dijo que era una forma de demostrar que sigue comprometido, que sigue conmigo después de 10 años y que por lo menos en este presente, quiere seguir siendo mi compañero y que yo sea su compañera.
Obviamente subirlo a las redes significaría un cúmulo de interpretaciones de todo tipo (incluidas las que ya quieren usar hasta vestido de madrina en mi boda). Sabíamos que pasaría eso, incluso ayer lo discutimos y juntos decidimos cuál sería la postura. No porque debamos una justificación a nadie, sino porque simplemente a veces es bonito celebrar el amor con un detalle, por mínimo o extravagante que este pueda ser.
Agradezco el día de hoy por los años vivido. Bien sé que el matrimonio es un asunto my delicado para Jasson, pero sé también que este detalle como bien lo dijo él, es un sinónimo de la voluntad que tiene de seguir en este relación. Nunca hablo de nuestra relación en el blog, aunque en otras redes me gusta poner fotos, pero no lo hago porque precisamente me gusta que sea nuestra, que haya complicidad y secreto en lo que nos decimos el uno al otro. Porque disfruto una relación digna y amorosa que a pesar del tiempo, los altibajos y las imperfecciones sigue de pie para trazar caminos juntos.
No me quiero poner cursi, pero si quiero guardar este sentimiento en palabras porque cuando el tiempo pase quiero recordar cómo me sentí en este momento.
jueves, 2 de febrero de 2017
miércoles, 11 de enero de 2017
2017
Hace más de diez días que inició el año. Como costumbre, enero parece estar lleno de esperanzas de cambios y de propósitos que hay que cumplir. La temporada se anuncia como fechas en las que es necesario resolver viejos dilemas y empezar nuevos ciclos.
Este enero es diferente, se respira sin duda mucho enojo, mucha frustración, miedo a lo que viene y cambios económicos y políticos fuertes. En la economía, el alza de precios que tiene a un México entre la parálisis y el movimiento de rechazo. Enojo hacia un gobierno, que hace todo menos gobernar, que se mofa en nuestras caras con acciones que van desde nombramientos de personas que "vienen a aprender" de qué va su cargo hasta desbordantes precios en canasta básica que no se equiparan con los aumentos de sueldos reales.
En la política, el panorama esta por los mismos horizontes. Trump, un político que es más bien empresario, con discursos de odio que recuerdan a Hitler y con amenazas al por mayor, que demuestran cómo un país con poder suele tener idiotas a la cabeza.
Este enero, no inicia como otros. Hay un malestar general, en muchos sentidos.
Desde mi punto de vista, este año no vale la pena hacer propósitos, creo que poco a poco iré trazando caminos que puedan ser seguidos. No hay propósito sino más bien, pretendo continuar con lo que me toca. Hacer mi trabajo, echarle ganas, tratar de no tener miedos, de vivir mejor, de ver más, de viajar todo lo que el bolsillo lo permita, de comer consciente de lo que mi cuerpo pide, de sonreír más y tratar de ser agradable con mi ambiente. De dar amor, de mirar sin juzgar y dejar que fluya lo que parece estar paralizado.
No hay reglas, no hay obligaciones... Este 2017 que llegue. No hay expectativas más allá de ser, estar y vivir.
Este enero es diferente, se respira sin duda mucho enojo, mucha frustración, miedo a lo que viene y cambios económicos y políticos fuertes. En la economía, el alza de precios que tiene a un México entre la parálisis y el movimiento de rechazo. Enojo hacia un gobierno, que hace todo menos gobernar, que se mofa en nuestras caras con acciones que van desde nombramientos de personas que "vienen a aprender" de qué va su cargo hasta desbordantes precios en canasta básica que no se equiparan con los aumentos de sueldos reales.
En la política, el panorama esta por los mismos horizontes. Trump, un político que es más bien empresario, con discursos de odio que recuerdan a Hitler y con amenazas al por mayor, que demuestran cómo un país con poder suele tener idiotas a la cabeza.
Este enero, no inicia como otros. Hay un malestar general, en muchos sentidos.
Desde mi punto de vista, este año no vale la pena hacer propósitos, creo que poco a poco iré trazando caminos que puedan ser seguidos. No hay propósito sino más bien, pretendo continuar con lo que me toca. Hacer mi trabajo, echarle ganas, tratar de no tener miedos, de vivir mejor, de ver más, de viajar todo lo que el bolsillo lo permita, de comer consciente de lo que mi cuerpo pide, de sonreír más y tratar de ser agradable con mi ambiente. De dar amor, de mirar sin juzgar y dejar que fluya lo que parece estar paralizado.
No hay reglas, no hay obligaciones... Este 2017 que llegue. No hay expectativas más allá de ser, estar y vivir.
domingo, 13 de noviembre de 2016
Bloqueos Mentales
Como terapia auto-reflexiva, escribo en el blog, mientras la inspiración regresa para escribir donde realmente lo necesito, en el espacio de la problematización de mi tesis. No es que no sepa qué decir o que tenga pocos argumentos (digo siempre faltarán pero me siento bien respecto a la revisión de literatura que he alcanzado a escribir hasta ahora), el problema es que tengo que acomodar las ideas. El problema citando a mi directora de tesis, es que tengo que desacelerarme. Y ese siempre ha sido el problema.
Soy acelerada, soy atrabancada, es algo que indiscriminadamente me persigue creo que desde que nací. Acepto que puede ser un gran cualidad, sino pregúntenle a los que hacen medios lo eficiente que es una productora proactiva y acelerada que anticipa muchos de los problemas. Pero tengo claro también que es un defecto cuando no podemos controlarlo. Cuando no podemos frenar el pensamiento para reflexionar sobre él, mi propia arma de dos filos.
Y aquí estoy desde ayer pegando post- it por la pared tratando de hacer una línea argumentativa que tenga mayor coherencia y sentido en el documento que tengo que entregar el lunes. Ni modo, no queda de otra, le meto freno y esperemos todo resulte exitoso.
Soy acelerada, soy atrabancada, es algo que indiscriminadamente me persigue creo que desde que nací. Acepto que puede ser un gran cualidad, sino pregúntenle a los que hacen medios lo eficiente que es una productora proactiva y acelerada que anticipa muchos de los problemas. Pero tengo claro también que es un defecto cuando no podemos controlarlo. Cuando no podemos frenar el pensamiento para reflexionar sobre él, mi propia arma de dos filos.
Y aquí estoy desde ayer pegando post- it por la pared tratando de hacer una línea argumentativa que tenga mayor coherencia y sentido en el documento que tengo que entregar el lunes. Ni modo, no queda de otra, le meto freno y esperemos todo resulte exitoso.
martes, 25 de octubre de 2016
Paola & Sean: Mi primera boda online
El día que Paola me contó que se casaría, casi salto de emoción de la silla. No sólo porque siempre fue la más "incasable" de todas, sino porque sabía que Sean, era el hombre para ella. Con sus similitudes y diferencias, pero más que nada con su amor y aceptación por el otro.
La boda sería en Texas y por cuestiones laborales no podría acompañar a mi mejor amiga; así que el día que me propuso hacer una videollamada durante la transmisión y le sugerí mejor hacer un streaming desde YouTube, sabía que sin importar la distancia podría acompañar a Paola.
Hicimos unas pruebas que fueron un poco un fracaso. Pero busqué unos tutoriales y Paola otros y con Sean al fin pudo corroborar que todo iba a funcionar el mero día.
La transmisión inició y Sean y su familia estaban por todos lados saludando y haciendo pruebas. Se hizo un pequeño recorrido del lugar y obvio muchas voces en inglés se escuchaban en el fondo. Cuando Paola apreció, se veía hermosa. Aunque conocía su atuendo, accesorios, maquillaje y peinado con antelación, verla con todo junto caminando para que la ceremonia diera inicio fue conmovedor. Las lagrimitas como en cualquier otra boda, se asomaron lentamente... Lágrimas de felicidad y de emoción, como las que salieron de ella cuando decía sus votos. La ceremonia fue bonita, sencilla, llena de amor entre los dos que se casaban.
Fue mi primera boda virtual. Nunca había asistido a una, así que el código de etiqueta era confuso. Mis amigas (amigas de Paola también) se reunieron en casa de una de ellas y se prepararon con botanas y refresco para ver el ansiado evento. Era como ver una película o una obra pero de la vida real.
Yo en cambio la vi en casa a la par que tenía que resolver unos asuntos, pero la pantalla estuvo prendida todo el tiempo de la transmisión. Mi outfit estuvo acorde al clima de la ciudad, así que comodidad y frescura ante todo.
Creo que hubo hasta 19 computadoras al mismo tiempo conectadas. Un número alto pensando que no es una práctica muy común asistir a bodas desde YouTube. La conexión tuvo problemas, el audio no fue especialmente bueno y la imagen era mucho menos que nítida, pero a pesar de eso, uno (al menos lo digo a modo personal) pudo sentirse parte del evento. Eras una invitada más y podías sentir estar ahí.
Paola siempre ha renegado de la tecnología y yo desde que comencé a estudiarla (es decir a entenderla) siempre la he defendido, precisamente por ejemplos como el de esta historia. Creo que la tecnología nos permite hacer cosas como asistir a una boda o ser parte de un mundo que es mucho más grande que nuestra realidad. No quiero caer en determinismos, pero ESTAR en la boda de Paola y Sean ha sido un momento muy importante en mi trayectoria tecnológica.
Espero de todos modos, asistir en lo sucesivo a más bodas OFFLINE que ONLINE porque definitivamente pierdes muchas cosas más que cuestiones técnicas; por ejemplo nunca llegas a probar el banquete, ni el pastel. Ni puedes bailar hasta que te duelan los pies; y principalmente no puedes abrazar a esa persona que quieres decirle FELICIDADES. Y uno se resigna escribirlo y sentirlo, pero expresarlo aun no es tan sencillo, aun no nos resuelve ese asunto lo tecnológico.
Sin embargo, aquí están los buenos deseos de las teclas al ciberespacio.... Enhorabuena amiga, que seas feliz, que disfrutes tu matrimonio como tu vida misma. Que sepas el amor que te tengo y la alegría que me provoca ser tu amiga y haber podido compartir desde la virtualidad este día tan importante para ti...
Ha sido el camino.
86 días como estudiante de doctorado. Casi parece que fue ayer cuando escribía sobre la incertidumbre de quedar o no dentro del programa. Hoy es una realidad y confieso que es una muy pesada. Mucha tarea, muchas lecturas. Cansancio, desvelo, retos... y un cúmulo de sensaciones que van desde la alegría explosiva, hasta el llanto y la melancolía. A veces todos el mismo día.
Si ha sido el camino que quería seguir. Si es sin duda, algo que quería hacer, que ansiaba y que hoy veo como una realidad. La mudanza, los cambios, la nueva ciudad, lo nuevos compañeros. El reconocimiento de los terrenos sociales y culturales de Aguascalientes. El reto de una vida nueva en una casa nueva.
Confieso (como me encanta confesar aquí) que hay partes que no me gustan y que me sacan de mis casillas, pero asumo todas las partes (buenas y malas) como experiencias, como aprendizaje. Quizá soy de las "raras" del salón que no se queda de toda la tarea y los trabajos que nos dejan. No es que me parezca y me sienta cómoda, pero creo que en el fondo entiendo que este camino lo elegí yo, que nadie más va a vivir esta experiencia por mi y que si finalmente fue lo que decidí, no debería estar perdiendo el tiempo en quejas y lloriqueos. Si esto no me hace feliz, no tendría por qué seguir el camino...
Sin duda, hay sacrificios. Muchos. En todos sentidos y ámbitos. Sacrificios familiares, escolares, laborales, de mi relación en pareja. Se sacrifica la zona de confort. Lo cotidiano cambia, las amistades se diluyen en sus propias dinámicas (de las cueles dejas de ser parte) e irremediablemente cada vez tengo más claro que me estoy convirtiendo en otra persona. No mejor, ni peor que la anterior, simplemente diferente... y madurar y crecer y cambiar, siempre duele.
Pero aceptaré vivir sin dolor y gozar de esta etapa cada obstáculo y cada logro.
Esta es mi afirmación porque creo que este camino que decidí, me llevará a donde tengo que estar. Hoy por ejemplo, tengo que estar aquí y ahora.
Si ha sido el camino que quería seguir. Si es sin duda, algo que quería hacer, que ansiaba y que hoy veo como una realidad. La mudanza, los cambios, la nueva ciudad, lo nuevos compañeros. El reconocimiento de los terrenos sociales y culturales de Aguascalientes. El reto de una vida nueva en una casa nueva.
Confieso (como me encanta confesar aquí) que hay partes que no me gustan y que me sacan de mis casillas, pero asumo todas las partes (buenas y malas) como experiencias, como aprendizaje. Quizá soy de las "raras" del salón que no se queda de toda la tarea y los trabajos que nos dejan. No es que me parezca y me sienta cómoda, pero creo que en el fondo entiendo que este camino lo elegí yo, que nadie más va a vivir esta experiencia por mi y que si finalmente fue lo que decidí, no debería estar perdiendo el tiempo en quejas y lloriqueos. Si esto no me hace feliz, no tendría por qué seguir el camino...
Sin duda, hay sacrificios. Muchos. En todos sentidos y ámbitos. Sacrificios familiares, escolares, laborales, de mi relación en pareja. Se sacrifica la zona de confort. Lo cotidiano cambia, las amistades se diluyen en sus propias dinámicas (de las cueles dejas de ser parte) e irremediablemente cada vez tengo más claro que me estoy convirtiendo en otra persona. No mejor, ni peor que la anterior, simplemente diferente... y madurar y crecer y cambiar, siempre duele.
Pero aceptaré vivir sin dolor y gozar de esta etapa cada obstáculo y cada logro.
Esta es mi afirmación porque creo que este camino que decidí, me llevará a donde tengo que estar. Hoy por ejemplo, tengo que estar aquí y ahora.
martes, 7 de junio de 2016
Caminos
Tengo que escribir un ensayo, pero en medio de lo agitado que resulta tener que leer, resumir y luego plasmar las ideas en el papel, quise tomarme un poco de tiempo para escribir sobre el por qué escribo este ensayo.
Ha sido una decisión pensada y planeada (como casi todo lo que hago) que se dio primero por una necesidad que reconocí de no poder quedarme en el mismo lugar, peor también de permitirme crecer a partir de este camino que decidí seguir. Sé que parece un poco masoquismo, incluso que tengo tendencias medio disparatadas, pero supongo que de alguna manera eso soy: una loca masoquista. Finalmente la locura y el dolor-placer son etapas que no todos tienen el privilegio de vivir.
Estoy en pleno proceso para integrarme a un doctorado. Sí, después de la maestría sigue un grado más y sí estoy asustada y nauseabunda a veces, pero son esos nervios que se sienten "sabrosos" y que en realidad disfruto.
Me faltan aun dos filtros más (el ensayo que tengo que empezar a escribir y la entrevista), pero lo cierto es que pasados los anteriores, ya me siento más segura de que voy a entrar al programa. Mi vida va a cambiar, la de Jasson también, la de mi familia y muchas cosas empezarán a girar entorno a este camino que estoy decidiendo.
Hace un par de días, llegó a mi puerta, un trabajo como el que muchas veces soñé, un puesto interesante y con posibilidades de crecer y hacer cosas que estudié, sin embargo, el proyecto del doctorado pesó más en la toma de decisión. Pese a lo atractivo que sonaba todo, he optado por seguir el camino académico, quizá habrá momentos en los que me arrepienta de haber tomado este camino sin embargo hoy estoy entusiasmada y contenta de haber elegido seguir por acá...
Aun no sé si lograré entrar, quedan 11 días de espera... Falta poquito me engaño a mi misma, porque sé que cuando entre, en realidad será el fin de un proceso, pero el inicio de otro, uno largo, uno que necesita paciencia...
Así que no queda más que seguir y confiar que este es el camino en el que debo estar...
Ha sido una decisión pensada y planeada (como casi todo lo que hago) que se dio primero por una necesidad que reconocí de no poder quedarme en el mismo lugar, peor también de permitirme crecer a partir de este camino que decidí seguir. Sé que parece un poco masoquismo, incluso que tengo tendencias medio disparatadas, pero supongo que de alguna manera eso soy: una loca masoquista. Finalmente la locura y el dolor-placer son etapas que no todos tienen el privilegio de vivir.
Estoy en pleno proceso para integrarme a un doctorado. Sí, después de la maestría sigue un grado más y sí estoy asustada y nauseabunda a veces, pero son esos nervios que se sienten "sabrosos" y que en realidad disfruto.
Me faltan aun dos filtros más (el ensayo que tengo que empezar a escribir y la entrevista), pero lo cierto es que pasados los anteriores, ya me siento más segura de que voy a entrar al programa. Mi vida va a cambiar, la de Jasson también, la de mi familia y muchas cosas empezarán a girar entorno a este camino que estoy decidiendo.
Hace un par de días, llegó a mi puerta, un trabajo como el que muchas veces soñé, un puesto interesante y con posibilidades de crecer y hacer cosas que estudié, sin embargo, el proyecto del doctorado pesó más en la toma de decisión. Pese a lo atractivo que sonaba todo, he optado por seguir el camino académico, quizá habrá momentos en los que me arrepienta de haber tomado este camino sin embargo hoy estoy entusiasmada y contenta de haber elegido seguir por acá...
Aun no sé si lograré entrar, quedan 11 días de espera... Falta poquito me engaño a mi misma, porque sé que cuando entre, en realidad será el fin de un proceso, pero el inicio de otro, uno largo, uno que necesita paciencia...
Así que no queda más que seguir y confiar que este es el camino en el que debo estar...
lunes, 2 de mayo de 2016
Así de bonito todo
Bien bonito cuando después del break vacacional en el que preparaste con entusiasmo tu clase. Cuando vas tan organizada llevando programa de trabajo y actividades bien bonitas y ñoñas.
Cuando a pesar de que medio Colima no trabaja el lunes, tu no te desvelaste y te levantas temprano, te arreglas (hasta te peinas), desayunas y vas de buenas....
Poético, hermoso y sublime que no se aparezca ningún alumno. Y pues te queda la tristeza de decirles que es doble falta y te vas con toda tu preparación a desayunar chilaquiles porque no te dejaron de otra.... Ay que bonito es ser estudiante y dejar plantada a la maestra, si es bien bonito, pero es más bonito cuando sabes con tranquilidad que la vida les regresa todo.
De la colección #LoQueCallamosLosMaestros
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